Con frecuencia asociamos la creación de empresas de éxito y la puesta en marcha de proyectos innovadores a lugares tan lejanos como Silicon Valley, Tel Aviv, Berlín, Boston o Vancouver. El cine y la televisión contribuyen a alimentar esa imagen de jóvenes exitosos que hacen realidad sus ideas de negocio en garajes y almacenes de dónde solo se puede ir hacia arriba, propulsados por la fuerza de planteamientos geniales y de mucho trabajo.

La realidad nos demuestra que no siempre es así. O no solo. El fenómeno de la globalización está permitiendo que surjan iniciativas innovadoras  en espacios y lugares donde hasta hace menos de una década parecería poco probable.

Lo estamos comprobando en todo el distrito universitario de la Universidad de Salamanca. Por ejemplo, en Zamora, donde se ha lanzado una iniciativa para impulsar proyectos de emprendimiento.

O en Béjar, en cuya Escuela de Ingeniería pusimos en marcha hace un año un espacio Hub para dar cabida a los estudiantes y egresados del centro que quieren comenzar una aventura empresarial propia.

También en Ávila los más inquietos tienen a su disposición un espacio de este tipo, y como en el caso de Béjar cuenta con unos meses de vida.

¿Y en Salamanca?

En nuestra ciudad estamos asistiendo a una evolución empresarial en la que se propone modificar el modelo productivo, poniendo el acento en el conocimiento y su aplicación. Es un proceso que se acelera con el tiempo y se retroalimenta. En la Universidad de Salamanca podemos corroborarlo, porque en el parque científico de Villamayor se instalan cada mes nuevas empresas, la mayoría de nueva creación y nacidas de la iniciativa de titulados por la USAL.

Detrás de este fenómeno hay procesos complejos, pero fáciles de comprender. El conocimiento se ha convertido en el principal valor de los mercados, por encima de las materias primas, las naves y oficinas, los canales de distribución, y el marketing. No sustituye a ninguno de ellos, sino que los alimenta y permite que muchas de las nuevas empresas que se están creando no deban hipotecar su futuro para tener instalaciones costosas, importar bienes de equipo muy sofisticados o entrar en redes de comercialización exclusivas. Por esa razón, un alto porcentaje del emprendimiento se concentra en las TIC, o bien hace de las comunicaciones la clave de su modelo de negocio.

Pero las buenas ideas no surgen de forma espontánea a través de la inspiración. Hace falta una base sobre la que crear la estructura de las empresas. Antes incluso que la inversión, que el trabajo y que el plan de negocio: la formación.

Ahí es donde entran las universidades como formadoras de profesionales cualificados en todas las áreas del conocimiento, sin olvidar el papel que jugamos en la investigación, básica y aplicada.

Estamos en el camino correcto. Hace unas semanas se daba a conocer la iniciativa del Ayuntamiento de Salamanca para poner en marcha un programa de atracción del talento, con el objetivo de financiar el trabajo de cinco jóvenes investigadores que estén en condiciones de liderar grupos de trabajo y desarrollar proyectos de I+D en periodos de tres años. Esta iniciativa, que cuenta con el respaldo de Fecyt y el aval de un grupo de evaluadores encabezado por Mariano Barbacid, es una apuesta clara y valiente por contribuir a que Salamanca esté a la cabeza de las ciudades en las que se incentiva la investigación.

Queda claro que la creación de empresas y el emprendimiento no son exclusivas de las grandes ciudades. Y que Salamanca, Zamora, Ávila y Béjar reúnen condiciones interesantes para que los titulados de nuestra universidad se lancen al desarrollo de proyectos empresariales, sin que eso suponga dejar de lado las propuestas de multinacionales y grandes empresas del ámbito nacional que también se interesan por instalarse aquí. Por eso conviene estar atentos a lo que está ocurriendo y a lo que está por llegar,  y no dejar pasar ninguna oportunidad.

Por cierto, el plazo para optar a las ayudas del ayuntamiento de Salamanca está abierto hasta el 30 de septiembre.

 

 

 

Escrito por Juan M. Corchado

Vicerrector de Investigación y Transferencia - Universidad de Salamanca // Vice President for Research and Technology Transfer - University of Salamanca