Hoy se han dado a conocer los resultados del ranking de universidades de la Fundación CyD. Es un trabajo concienzudo que lleva a cabo desde hace cuatro años para presentar los datos del sistema universitario español, y determinar qué instituciones están obteniendo mejores resultados, a partir de un panel de 33 indicadores.

Las clasificaciones se presentan organizadas en un doble nivel: Por ámbitos de conocimiento (17) y dimensiones (5). Estas últimas son Enseñanza y Aprendizaje, Investigación, Transferencia de Conocimiento, Orientación Internacional y Contribución al Desarrollo Regional.

La Universidad de Salamanca aparece entre las cinco primeras en Enseñanza y Aprendizaje, donde se evalúan la ratio de estudiantes por profesor, el porcentaje de matriculados que culminan los estudios, las prácticas y la capacidad de atracción de alumnos de otras regiones, entre otros elementos.

En el resto de apartados, la UNIVERSIDAD DE SALAMANCA se encuentra en las posiciones de cabeza en Transferencia de Conocimiento (patentes, fondos privados, colaboración con empresas…), ocupando la posición número 12 de 69. Y en el apartado de Orientación Internacional (estudiantes extranjeros, publicaciones en otros idiomas…), en el puesto 13.

Utilizando el mismo modelo, en el ranking del año pasado la Universidad de Salamanca se situó en un destacado quinto lugar en materia de Transferencia de Conocimiento. ¿Cómo debe analizarse entonces este descenso? Como en casi todo proceso complejo: Con prudencia y desde distintos puntos de vista.

La UNIVERSIDAD DE SALAMANCA presenta en cuatro de los ocho indicadores de Transferencia un resultado de mayor rendimiento, en otros dos se situaba el tramo intermedio, y los datos se completaban con un indicador de menor rendimiento. En 2016 los resultados en esos mismos tramos fueron cinco, tres y cero, respectivamente. Tener un tramo de mayor rendimiento relativo menos nos hace salir del top ten.

Al lector riguroso no se le habrá escapado un dato clave: En el año pasado la UNIVERSIDAD DE SALAMANCA presentaba ocho indicadores, y en este caso solo se han tomado en cuenta siete ¿Cuál falta? El apartado relativo a las spin offs (las empresas creadas a partir de proyectos de investigación generados en las propias universidades) ¿Y por qué no aparece ese dato en el ranking de este año? Porque a pesar de que la UNIVERSIDAD DE SALAMANCA cuenta con numerosas empresas de este tipo (muchas de ellas funcionando en el Parque Científico) en el momento de hacer el estudio no se disponía de un registro homologado de este tipo de organizaciones, en el que está trabajando la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI), hemos aprobado un nuevo reglamento recientemente y tenemos que oficializar la existencia de todas estas empresas, vinculadas a la Universidad.

No es algo raro ni sorprendente. De hecho, la mayoría de las universidades aparecen en el ranking de Transferencia sin uno o más datos disponibles. Así, de entre las 40 universidades que aparecen con al menos un parámetro no evaluado, la Universidad de Salamanca ocupa la primera posición.

La necesidad de ofrecer datos contrastados, conforme a los estándares que demanda la Fundación CYD, nos ha privado de obtener ese otro indicador de mayor rendimiento que nos hubiese situado en el sexto puesto del ranking de este año.

Hay que tener en cuenta otros elementos que contribuyen a completar el análisis: En esta edición seis universidades se han incorporado al ranking, lo que supone un 10% más. Y, por otro lado, tres de las cuatro universidades que nos acompañaron en el Top 5 de 2016 no repiten puesto, subiendo o bajando en función de sus resultados, en todos los casos dependiendo del cambio en uno o dos de los ocho indicadores, lo que denota una gran igualdad por arriba.

Aparecer por segundo año consecutivo entre las primeras universidades españolas en Transferencia de Conocimiento es un valor al que conviene no restar mérito, conseguido gracias al trabajo de toda la comunidad universitaria, que refrenda la política que se ha llevado a cabo desde hace años y confirma las buenas perspectivas que tenemos respecto al potencial de la UNIVERSIDAD DE SALAMANCA como uno de los motores del cambio de modelo productivo. Más si se tiene en cuenta que, en este apartado, la primacía suelen ocuparla las universidades politécnicas y algunas de las privadas que tienen una orientación claramente empresarial, como el caso de la de Mondragón.

En cuestión de clasificaciones, como en todo proceso complejo que se extiende en el tiempo, tan importante como los resultados parciales son las medias que se obtienen. Y la presencia de la UNIVERSIDAD DE SALAMANCA en el grupo de cabeza del ranking de la Fundación CyD en materia de Transferencia de Conocimiento nos permite contrastar el titular de esta entrada: Nuestro modelo de transferencia se consolida como uno de los mejores de España.

Pero en esto, como en todo, hay margen de mejora. En ello seguimos trabajando.

 

Escrito por Juan M. Corchado

Vicerrector de Investigación y Transferencia - Universidad de Salamanca // Vice President for Research and Technology Transfer - University of Salamanca