De un tiempo a esta parte parece que la Unión Europea es la fuente de todos los males y el patito feo de la geopolítica mundial.

No estoy de acuerdo. Y voy a tratar de explicar mis razones desde el punto de vista de lo que soy, un profesor e investigador universitario.

Europa padeció durante la primera mitad del siglo XX como ninguna otra región en el mundo. Fue asolada por dos guerras mundiales, y partida en dos merced al enfrentamiento entre la Unión Soviética y Estados Unidos.

La respuesta, en los años 50, fue la unión: a partir de un mercado único del carbón y del acero, se fue construyendo un sistema económico, político y social integrador, capaz de diluir las fronteras nacionales, para crear una organización supraestatal fuerte: la Unión Europea.

Los que tenemos más de 40 años recordamos el cambio que experimentó España desde su incorporación, con una modernización de infraestructuras jamás soñada en todos los sentidos. Y, sin ninguna duda, también en el campo de la ciencia.

La ausencia de fronteras es una de las mejores noticias para los investigadores, porque el intercambio de conocimiento y la colaboración son la base de los avances de la ciencia.

Europa cuenta con uno de los mayores programas de financiación de la ciencia a nivel mundial: Horizonte 2020, que tiene un presupuesto de 74.828 millones de euros paras el periodo 2014-2020.

España es el cuarto país en recepción de fondos en H2020, con casi el 10% de retorno. Solo nos superan Alemania, Gran Bretaña y Francia. Nuestros investigadores son capaces de competir con éxito, y no solo eso. En el apartado de las empresas, que también reciben financiación, España es el país que más proyectos y recursos consigue.

En la Universidad de Salamanca hemos apostado en los últimos años por fomentar la participación de nuestros investigadores en este programa y con buenos resultados. Hemos pasado de un único proyecto del H2020 financiado en 2014 a seis en 2015 y 12 en 2016. La progresión también se traduce en dinero: Del medio millón de presupuesto de hace dos años a los 4’7 del último ejercicio, con unos overheads que ya rondan el millón de euros para la Universidad. La Universidad terminó el 2016 con 19 proyectos del H2020 vivos y participando en 59 proyectos internacionales.

Hace unos días pudimos dar una buena noticia en este sentido: Un proyecto liderado por un investigador del IBSAL acaba de obtener financiación para estudiar los tumores hepáticos utilizando la tecnología Big Data.

Estos éxitos, porque no pueden denominarse de otra forma, los hemos conseguido gracias a la calidad del trabajo de nuestros grupos de investigación, y al incremento de proyectos presentados, que se han multiplicado casi por 10 en dos años.

El Plan Estratégico de Investigación 2014-17 señala a Horizonte 2020 como una de las oportunidades más importantes a nuestro alcance para obtener financiación competitiva. Ha sido un acierto incorporar técnico que nos apoyan en la preparación de propuestas y colaborar con consultoras especializadas. Ahora reforzaremos la OTRI y la Agencia de Gestión de la Investigación con cinco nuevos gestores de proyectos, que colaboran en la presentación de las propuestas y en la gestión de las que se consiguen. Además seguiremos contando con el asesoramiento externo de varias consultoras.

Los resultados dejan claro que la apuesta por H2020 ha sido un acierto: Tenemos el talento suficiente para competir de igual con las universidades del resto de Europa, y por eso nos hemos esforzado en multiplicar las propuestas y aportar valor en la parte más técnica y burocrática del proceso.

Por eso creo que Europa es un gran proyecto, capaz de poner de acuerdo a decenas de países con lenguas y culturas distintas, pero que consiguen organizarse y colaborar en un ámbito tan importante como el de la investigación científica.

Creo que hace falta más Europa, no menos. Horizonte 2020 es un buen ejemplo de cómo la unión hace la fuerza. Valga como muestra el hecho de que las universidades y los centros de investigación del Reino Unido han acogido con consternación el Brexit, y están instando a negociar a su gobierno para que puedan permanecer en H2020.

Escrito por Juan M. Corchado

Vicerrector de Investigación y Transferencia - Universidad de Salamanca // Vice President for Research and Technology Transfer - University of Salamanca