Hace cerca de un año que comencé a formar parte del Patronato de la Fundación AstraZéneca, todo un honor pues hablamos de una de las organizaciones más potentes en lo que se refiere a promoción de la ciencia y la investigación en España mediante la colaboración público-privada.
Comparto por completo el interés de la Fundación AstraZéneca por fomentar el talento científico y contribuir a mejorar la calidad y el bienestar de las personas. Por eso, aprovecho estas líneas para dar a conocer la convocatoria de los Premios Jóvenes Investigadores, que desde hace casi una década convoca esta fundación.
Bajo el lema “Ciencia que cambia vidas”, este año los Premios Jóvenes Investigadores cuentan por tercer año consecutivo con un millón de euros. El objetivo: respaldar y promover el talento científico emergente en España. Para ello, la Fundación AstraZéneca ha renovado su convenio con el Instituto de Salud Carlos III para evaluar los proyectos, garantizando la alta calidad de los premiados.

Además, se otorga el Premio Honorífico a la Excelencia en la Trayectoria Científica con el que se reconoce la carrera de científicos que han contribuido a la generación de conocimiento y avances en su especialidad.
Áreas prioritarias para la salud, como la cardiovascular, la renal, la respiratoria e inmunológica, la oncológica, la medicina de precisión e inmunooncología y todas las cuestiones relativas a las vacunas e inmunoterapia han sido objeto de estudio pos los ganadores de estos premios en ediciones pasadas.
Dice la Fundación AstraZéneca: “Para nosotros, los Premios Jóvenes Investigadores constituyen un gran ejemplo de nuestro compromiso por fomentar la ciencia y la investigación en red en España a través de la colaboración público-privada para promover el talento científico y contribuir a mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas”. Me sumo a ese compromiso y, desde la Universidad de Salamanca, me comprometo a aumentar la financiación de los programas propios que dotan de apoyo a investigadores competitivos, con proyectos estratégicos o singulares, pero con dificultades de optar a financiación externa; a establecer programas de financiación de la investigación destinados a jóvenes investigadores y para aquellos que realizan su actividad de forma individual, con el fin de ayudar a la creación de nuevos grupos de investigación; a reconocer al personal investigador que lidere proyectos con financiación competitiva, regional, nacional e internacional, mediante la reducción de su carga docente de grado, sin que ello suponga una reducción del índice del rendimiento docente de su área de conocimiento; y a facilitar todo el profesorado los medios mínimos necesarios para comenzar su actividad investigadora.


