La ciberseguridad es una de las tecnologías con más auge en la actualidad. Su popularidad no es casualidad, en un mundo interconectado, con una mayor exposición de los usuarios a los canales en línea, proporciona grandes beneficios de carácter productivo e innovador, pero, a su vez, existe una gran posibilidad de ser víctimas de los ciberdelincuentes.
Tanto en España, como a nivel mundial, se han incrementado los ciberdelitos, lo que ha supuesto estar en el punto de mira de los profesionales que pueden evitar este tipo de prácticas. Conscientes de ello, la Sociedad Estudiantil Criminológica de la Universidad de Salamanca (SECUSAL), organizó la semana pasada, las terceras “Jornadas de Criminología y Ciberseguridad”. Dos días de conferencias, talleres y actividades relacionadas, que reunió a expertos en la materia para discutir sobre los avances y retos en este ámbito.

Tuve la oportunidad de participar en las jornadas como catedrático de la Universidad de Salamanca y director del Grupo de Investigación BISITE, en donde desarrollamos proyectos tecnológicos, enfocados, entre otras áreas, a la ciberseguridad. Participé en la mesa redonda “Desafíos de la Ciberseguridad. Una perspectiva intersectorial”, donde compartí espacio con interesantes profesionales como María Concepción Gorjón, doctora en derecho por la Universidad de Salamanca y profesora de la asignatura Criminalidad y Nuevas Tecnologías.
Un interesante debate en el cual se pusieron de manifiesto una serie de desafíos complejos, entre los que destacan los hackers y grupos cibercriminales, quienes están utilizando cada vez tácticas más sofisticadas y herramientas avanzadas para llevar a cabo ataques cibernéticos dirigidos, aprovechando las brechas de dato o la falta de conciencia y educación en seguridad, además de la escasez de talentos en ciberseguridad.


