El vertiginoso avance de la tecnología, algo muy positivo para la sociedad en general y la universidad en particular, bajo ningún concepto puede ni debe resultar en un menosprecio a las disciplinas humanísticas. Las disciplinas de las ciencias exactas y de las Humanidades son complementarias y se necesitan las unas a las otras.
Los docentes e investigadores de las áreas de Humanidades son esenciales para la universidad española, y no deberían tener que justificarse nunca. En este mundo dominado por la tecnología, su relevancia es más importante que nunca.
Hace unos años surgió una iniciativa universitaria que seguí entonces con atención e interés y que me propongo impulsar: la Magna Charta Humanitatum, conocida como la Carta Magna de las Humanidades. Su propósito era y es reivindicar el valor de las Humanidades y su papel fundamental en nuestra universidad y en nuestra sociedad.
Esta iniciativa tuvo su origen en mi universidad, en la Universidad de Salamanca, durante la conmemoración de su Octavo Centenario. El objetivo principal de la Carta Magna de las Humanidades es resaltar la importancia y consolidar la posición de los estudios humanísticos en la Universidad. Yo hago míos todos estos objetivos: se ha de garantizar que las Humanidades nunca sean ignoradas o relegadas en nuestra sociedad y en nuestro sistema universitario. Estas disciplinas no solo deben mantenerse en los programas de grado, postgrado y doctorado, sino que debemos promover su difusión, pues, entre otras cosas, son claves para entender la sociedad y la cultura de nuestro tiempo.
Es más, creo que es fundamental asegurar a los docentes, investigadores y estudiantes de Humanidades una financiación estable que se adapte a sus necesidades específicas. Esto no solo promoverá el desarrollo y la calidad de la enseñanza y la investigación en estas áreas, sino que también contribuirá a mantener viva la importancia y relevancia de las disciplinas humanísticas en nuestra universidad y en nuestra sociedad.
Las Humanidades son indispensables en nuestra sociedad y sobre ellas se asienta una gran parte de la ciencia que todos hacemos.


