La Universidad de Salamanca goza de un merecido reconocimiento a gran escala. A ello han contribuido todos sus miembros en mayor o menor medida.

Sus aportaciones desde la cátedra, desde las oficinas administrativas y desde los resultados de los estudiantes han marcado la historia de nuestra institución y sus grupos de investigación.

Años atrás, las universidades eran entidades que podían permitirse cierto aislamiento, porque con ello cabía preservar el conocimiento y los saberes ancestrales y útiles para el ser humano. Ese papel pasó a la historia. En el agitado siglo XXI, la permeabilidad entre sociedad y universidad es fundamental. Una fusión que entraña relaciones directas con la Escuela, con la Empresa, con las instituciones, con los mercados y con la vida.

De la Universidad se espera que tenga algo que decir al devenir del mundo, que tenga algo que aportar al progreso, con sus investigaciones y sus patentes, con sus descubrimientos y sus debates.

Hoy día, una universidad que no haya abierto la puerta de su latido a la realidad social, es un fósil sin valor ciudadano. Y por ello, conscientes de la importancia de esa conexión, se hace imprescindible poner la atención en la transferencia de ida y vuelta con la sociedad. Lo que se espera de la Universidad y lo que la Universidad puede aprender de su entorno y de una mirada compartida. En este sentido, la necesidad de que la sociedad perciba el retorno del conocimiento generado en la universidad, nos impulsa a compaginar una investigación fundamental de calidad con el fomento de la transferencia de conocimiento Universidad-Empresa.

Una Universidad de hoy es la que mantiene relaciones positivas y fértiles con las instituciones y las empresas próximas y no tan próximas. Una Universidad que aporta un valor añadido a lo que realiza en el marco del conocimiento, las artes, las ciencias, las humanidades y las ciencias sociales, y que se hace imprescindible no solo para el estudiante que busca una capacitación, sino para toda la sociedad que confía en ella como agente promotor, como un eje de desarrollo y un confiable depositario de los saberes más universales.

La formación de nuestros estudiantes y su salto al mundo laboral constituye una de nuestras mayores preocupaciones. La Universidad de Salamanca debe ofrecer la formación complementaria y desarrollar las políticas de inserción necesarias para que este salto sea lo más ágil y rápido posible. Debemos guiar y preparar a nuestros estudiantes para desarrollarse personalmente a nivel laboral y ofrecerles tutela, formación e información sobre todas las opciones que se les presentan. La Universidad ha hecho un gran trabajo en el ámbito del emprendimiento y tenemos que seguir trabajando en difundir esta cultura para que, los que quieran vivir la experiencia de emprender, lo hagan con las máximas garantías.

Implicar a ciudadanos, empresas e instituciones en el mecenazgo y el patrocinio de nuestra investigación mediante las plataformas adecuadas, contribuirá, sin duda, al desarrollo del conocimiento y su transferencia. Pero también nos ayudará a mejorar la empleabilidad, el emprendimiento y su visibilidad social.

Oscar Lorenzo Sánchez, Profesor Titular de la Universidad Salamanca. Investigador del Instituto Hispano-Luso de Investigaciones Agrarias(CIALE). Facultad de Biología de la USAL.

Escrito por Juan M. Corchado

Vicerrector de Investigación y Transferencia - Universidad de Salamanca // Vice President for Research and Technology Transfer - University of Salamanca