En su VIII Centenario, la Universidad de Salamanca exhibe hacia el exterior el prestigio secular de hallarse entre los más antiguos lugares de Europa en los que el estudio general fue calificado de universitas, término que venía a nombrar su esencial visión global de la realidad, como proyecto de una comunidad. Tal perspectiva global no es solo meta de nuestros días, sino más bien misión intrínseca al concepto de universidad.

Igualmente esencial es su exigencia de proyección constante hacia el futuro. Por su carácter generalista, la Universidad de Salamanca puede aportar proyectos diferentes y complementarios, que han de enriquecer el debate creativo propio de este inicio de curso. Es cierto que la posición de la Universidad española en las clasificaciones internacionales y su reflejo constante en la prensa son una losa que pesa sobre nuestra imagen pública: no es menos cierto que el número ordinal que ocupa Salamanca en los listados no empaña en absoluto el brillo intelectual de muchos universitarios, cuyo talento innovador es el potencial humano más valioso para el progreso social.

Si hay un nexo común entre los profesores de todas las áreas, este es la convicción de que la prosperidad de toda la sociedad se basa actualmente en el conocimiento. Y esta economía del conocimiento funciona en un entorno globalizado que nos impone tres condiciones, si queremos seguir siendo líderes en esta sociedad de los saberes: movilidad, flexibilidad, conectividad.

¿Cómo responder a tales condiciones? Necesitamos impulsar el intercambio con los centros internacionales de investigación de mayor prestigio: desarrollar convenios de cooperación ya existentes y normalizar la participación de los investigadores en proyectos internacionales. En la medida en que las áreas pertenezcan a mejores redes de investigación, tendremos más facilidad para implantar titulaciones conjuntas y nuevos campus transnacionales.

A su vez, la conexión con las redes de cooperación más innovadoras podrá crecer exponencialmente con planes de incorporación de investigadores visitantes de reconocido prestigio y de los jóvenes investigadores de más talento: la escena de las universidades es, a nivel mundial, de intensa competitividad en la atracción de talento: urge en la Universidad de Salamanca un relevo generacional y un plan para la contratación de estos jóvenes investigadores con el fin de reforzar los grupos de excelencia.

Todos los factores son interdependientes: el atractivo para captación de talento depende a su vez de nuestra posición en los rankings globales. Y algunos de sus parámetros sí pueden mejorar, en la medida en que la mayoría de los investigadores adquiera herramientas para identificar los medios de publicación de mayor impacto y reconocimiento. Por otra parte, ha de aumentar la oferta de Posgrados profesionales, así como la de doctorados internacionales, como un verdadero programa de captación de los mejores estudiantes extranjeros para la Universidad de Salamanca.

Es preciso diseñar un plan que incremente la formación internacional de nuestros estudiantes, porque la media en la movilidad estudiantil de los países de nuestro entorno triplica a la de los españoles que salen a estudiar al extranjero. También se ha de fomentar la aún incipiente movilidad del personal gestor, como agente esencial en la cooperación internacional entre instituciones. Obviamente, su competencia en idiomas y su perfil internacional deberían encontrar reconocimiento e incentivos tangibles.

Para llevar a cabo los objetivos que se acaban de citar, urge incorporar a algunas áreas la enseñanza en inglés, como vehículo ineludible de circulación de los saberes en un espacio internacional sin fronteras. Ahora bien, se ha de entender que la defensa del bilingüismo y de los idiomas de comunicación científica no se opone en absoluto, sino que es perfectamente compatible con la defensa del español. En 2017 se cumple también el 65º aniversario de la implantación de los estudios de Lenguas Modernas en la Universidad de Salamanca; nuestra Facultad de Filología ha sido un espacio europeo de Educación Superior desde hace más de medio siglo; pionera en la proyección del pensamiento español en Europa, justamente porque su profesorado dominaba las lenguas que abrían la Universidad española a los países de nuestro entorno.

Salamanca es un referente en la proyección hacia Iberoamérica en los ámbitos del Derecho, la Ciencia Política, la Economía y los Estudios de lengua. Algunos países europeos cercanos, precisamente, “envidian” esta poderosa vinculación con Iberoamérica, que ha facilitado y multiplicado la Fundación General de la Universidad.

La Universidad de Salamanca tiene activos suficientes para potenciar su primacía en el estudio y defensa de la lengua española y encontrar, al mismo tiempo, gracias a su proyección internacional en otras lenguas y en el espacio europeo, una palanca más para su liderazgo en el hispanismo.

                               Elena Llamas Pombo, profesora titular de la Universidad de Salamanca

Artículo publicado en El Norte de Castilla

 

 

 

 

 

Escrito por Juan M. Corchado

Vicerrector de Investigación y Transferencia - Universidad de Salamanca // Vice President for Research and Technology Transfer - University of Salamanca