La Universidad de Salamanca, como institución pública que es, debe sentirse implicada no solo con la educación, la investigación y la transferencia del conocimiento, sino también con el compromiso social hacia los colectivos más desfavorecidos y la población en riesgo de exclusión. De ahí la importancia de dar cabida a los aspectos de la responsabilidad social y de los servicios comunitarios.

La Universidad de Salamanca debe fomentar con empeño en sus ciudades – Ávila, Béjar, Salamanca y Zamora-, la actividad cultural, el deporte y el desarrollo socioeconómico. Los servicios de Actividades culturales y Educación física y deporte han de  ser espacios de creatividad, de buena gestión, de inclusión y de cooperación. La fuerza de la Universidad es notable y debe ponerse, con más entusiasmo que nunca, a trabajar por transformar la realidad actual y conseguir que el territorio de nuestra universidad mejore en sus indicadores y sientan, todos los estamentos, que la Universidad de Salamanca es su referencia y su mejor aliado.

Por otra parte, nos ha de mover el firme convencimiento de que lo más importante de una universidad es su comunidad universitaria. No los edificios ni los planes de estudio, ni las bibliotecas ni los presupuestos, siendo todo esto enormemente importante, lo más crucial, lo que marca nuestra calidad es ese grupo heterogéneo, complejo y rico en su diversidad que son los profesores, estudiantes y el personal de administración y servicios.

La calidad de nuestro trabajo va íntimamente unida a nuestra vida personal, a la satisfacción con nuestra labor, a sentirnos valorados, y apoyados en los momentos de dificultades. Debe de ser una prioridad que la comunidad universitaria sienta la cercanía del Rector y de su equipo, que sus problemas son los nuestros y el éxito de nuestra tarea estará marcado porque ninguna buena idea quede sin respaldo, ni un problema quede sin esfuerzo por su solución.

Una universidad moderna debe ser un ejemplo de respeto al medio ambiente, de cuidado de la salud laboral de sus trabajadores, de defensa de la igualdad y la equidad, de transparencia en la gestión y, siguiendo nuestro legado de siglos, de defensa de los derechos humanos, de la paz, de la educación como factor de progreso y ascenso social. La crisis económica ha golpeado duramente a toda la sociedad, pero de una manera especialmente dura la acción social. Todos y cada uno de los miembros de la universidad deben sentir el aliento y el apoyo incondicional de esta institución.

No conviene olvidar que la Universidad de Salamanca es un símbolo universal. La fuerza de nuestra historia, nuestro prestigio internacional y nuestro compromiso histórico, deben actualizarse y reforzarse. Uno de esos factores, también golpeado en los últimos años, es la cooperación al desarrollo. No solo es una obligación moral, es también una oportunidad de futuro, un camino para crear nuevos lazos académicos, para valorar y recoger el talento, para completar la labor de nuestros profesores y estudiantes,

La mirada desde la Responsabilidad Social y los Servicios Comunitarios aportará a la Universidad un fuerte carácter transversal. Su función principal es la de crear sinergias entre todos los agentes universitarios para atender a las necesidades específicas y para superar con la mejor gestión la limitación de recursos. Incorporar estos servicios a la Universidad, tan necesarios, tan novedosos, nos hará más partícipes de la realidad social.  Lo mismo que pedimos a otras instituciones en cooperación, servicio y compromiso, debemos demostrarlo nosotros también. Contando con todos y al servicio de todos.

Artículo publicado en El Día de Salamanca

 

 

Escrito por Juan M. Corchado

Vicerrector de Investigación y Transferencia - Universidad de Salamanca // Vice President for Research and Technology Transfer - University of Salamanca