Hace unos días he participado en la presentación de la nueva edición del Programa de Prototipos Orientados al Mercado en la Universidad de Salamanca. La iniciativa se enmarca en TCUE, el plan de transferencia de conocimiento universidad empresa que impulsa la Junta de Castilla y León.

La idea es fomentar entre los estudiantes de últimos cursos la creación de modelos que pueden servir como base de productos o servicios innovadores con posibilidades de llegar al mercado.

Para los estudiantes de grado o máster que afrontan el proceso final de su formación, esta convocatoria supone un reto a su capacidad de dar nuevas respuestas a problemas o necesidades que esperan ser resueltos. La visión de gente joven, con poca experiencia y mucha preparación y creatividad, se enfrenta a retos reales que proceden del entorno laboral en el que aterrizarán dentro de unos años, desde ahorrar energía en sistemas de producción a mejorar la potencia o la efectividad de determinadas máquinas o procesos industriales.

De entre la docena de proyectos que la Universidad de Salamanca presenta cada año siempre hay propuestas que nos sorprenden, y no solo a los profesores y a los gestores de la Junta. Empresarios, responsables de personal, headhunters y business angels se interesan por las iniciativas de chicos y chicas, casi siempre por debajo de los 25 años, que dedican  una parte extra de su tiempo en la universidad a decirle a los de fuera: “Aquí estamos y esto es lo que sabemos hacer”.

He seguido la trayectoria de varios de ellos estos años. Algunos no siguieron adelante con su proyecto. Otros se lo cedieron a terceros para su posterior desarrollo. Y los más intrépidos se embarcaron en la aventura de crear una spin off, una empresa producto de la investigación. Estos últimos no solo están trabajando, sino que dan empleo a otras personas y han entrado en el mercado laboral y empresarial por la puerta grande.

En la época de la imagen y de los mensajes sintéticos, donde decenas de programas de televisión buscan a estrellas desconocidas a través de castings, coachings y votaciones on line, conviene echar un vistazo a los jóvenes que no quieren ser modelos, sino que trabajan para crearlos, en este caso prototipos de bienes y servicios, en muchos casos destinados a hacer la vida más fácil a las personas.

Son chicos y chicas para quienes lo importante no es lo que dicen, cómo lo dicen, o la imagen que transmiten en un video, sino lo que hacen en sus facultades y escuelas, en los campus de universidades como la de Salamanca. Y a diferencia de los primeros, su aportación y su recuerdo permanecerán más allá del siguiente bloque de anuncios.

Este artículo ha sido publicado en el suplemento Innovadores de El Mundo de Castilla y León.

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Escrito por Juan M. Corchado

Catedrático en el Área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Salamanca. Director del Grupo de Investigación BISITE // Full Professor in Area of Computer Science and Artificial Intelligence at University of Salamanca. Director of the BISITE Research Group