¿Qué tienen en común Stephen Hawking, Alan Fersht y Athene Donald? No es un chiste sobre nacionalidades, porque los tres son británicos.

Lo que les une es haber firmado junto con otros 150 miembros de la Royal Society un manifiesto contra de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

No solo la comunidad científica, también las empresas intensivas en innovación se posicionan a favor de la permanencia en la UE. Así lo han hecho los directivos de más de medio centenar de firmas biotecnológicas y farmacéuticas que han expresado su opinión a través de una carta publicada en el Financial Times.

Hay dos aspectos en los que las consecuencias para la comunidad científica británica serían directas: La participación en los programas europeos de financiación y la capacidad para atraer a investigadores, financiadores y empresas de fuera.

El Reino Unido obtiene un saldo positivo en cuanto a ayudas europeas en I+D. Aporta el 11% del presupuesto y recibe el 16%. Este balance es similar en los programas del Horizonte 2020 y las convocatorias del ERC. ¿Podrían seguir teniendo acceso a estos fondos si abandonan la UE?

La respuesta de los partidarios del Brexit es sí, con matices. Hay países que no pertenecen a la UE y que aportan fondos y participan en las convocatorias competitivas de la Unión, como Suiza, Noruega e Israel. Pero ante un escenario como el Brexit ¿Podría pensarse en la posibilidad de llegar a idénticos acuerdos con un Estado que abandona la UE?

Hay otro argumento no menos importante que los británicos manejan: la capacidad de  influir en la toma de decisiones que afectan a la I+D europea. ¿Se arriesgarán a ver cómo otros organizan las políticas internacionales, incluyendo lo relativo a la propiedad industrial y los transgénicos?

La capacidad para atraer talento es fundamental para un sistema como el británico, en el que un tercio de sus científicos provienen de otros países de Europa (unos 3.000 de ellos son españoles). ¿Están las universidades, los centros de investigación y las empresas de aquel país dispuestos a poner trabas al talento y los recursos extranjeros?

¿Y qué ocurrirá con los centenares de start ups y firmas tecnológicas norteamericanas y asiáticas que se instalan en Londres para operar en el territorio europeo?

Las respuestas las conoceremos a partir del 23 de junio. Pero lo que voten los británicos nos afectará a todos, empezando por nuestro sistema de ciencia e innovación.

Artículo publicado el domingo 19 de junio en el suplemento Innovadores de Castilla y Léon:

Innovadores Castilla y León

 

Escrito por Juan M. Corchado

Catedrático en el Área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Salamanca. Director del Grupo de Investigación BISITE // Full Professor in Area of Computer Science and Artificial Intelligence at University of Salamanca. Director of the BISITE Research Group

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