La inserción laboral de los jóvenes universitarios ha mejorado en la última década con un crecimiento del 58% en la ocupación y una tasa de desempleo que ha caído del 29% al 12,5%. Así se refleja en el informe La inserción laboral de los universitarios 2013-2023: Evolución, diferencias por estudios y brechas de género, publicado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).
Según el estudio, entre 2013 y 2023 se han creado 437.000 empleos para jóvenes entre 22 y 29 años. Este tipo de informes nos resulta especialmente interesante porque nos permite analizar la situación y tener una visión general de la evolución a lo largo de los años, así como una más específica al desagregar por estudios cursados, sexo, si se ha estudiado máster o no y diferencias entre comunidades autónomas y en función de la titularidad de la universidad. Por ejemplo, según se señala, la base de cotización media es un 11% superior en los jóvenes que han estudiado también un máster, acentuando la importancia de ampliar la oferta de posgrado en la Universidad de Salamanca.
Por otro lado, el porcentaje de autónomos sigue una trayectoria descendente en todas las ramas debido al crecimiento del empleo por cuenta ajena, además, el porcentaje de universitarios que decide trabajar por cuenta propia es mayor en los egresados de universidades privadas. Del mismo modo, en el informe se evidencia que las mujeres se orientan menos al emprendimiento. Debemos velar por brindar facilidades para el emprendimiento y hacer más accesibles las distintas posibilidades de desarrollo profesional, de forma que nuestros estudiantes tengan las herramientas para poder decidir qué modelo de negocio quieren llevar a cabo y posean los conocimientos y recursos necesarios para llevarlo a cabo.
Es una gran noticia el hecho de que las universitarias jóvenes tengan una presencia mayoritaria entre los ocupados, de hecho, las mujeres representan el 61% de las personas ocupadas entre 22 y 29 años con estudios universitarios. Sus tasas de actividad, ocupación y paro son similares a las de los hombres, algo que no sucede en otros niveles de estudios.
La realidad es que, pese a los buenos datos en el recorrido histórico, hay mucho margen de mejora, empezando por los planes de estudio en diversas titulaciones, su enfoque práctico demandado por los estudiantes y la ilusión por brindarles las mejores herramientas para adquirir el conocimiento de la forma más eficiente posible. Queremos trabajar para mejorar la inserción laboral de nuestra institución como universidad pública y la capacidad para ofrecer la mejor formación universitaria, un indudable mecanismo de mejora social que la Universidad de Salamanca apuesta por extender al conjunto de jóvenes para ofrecer las mejores oportunidades.


