Vivimos tiempos excepcionales, nunca antes nos hemos enfrentado a una situación como esta y necesitamos cambiar algunas de nuestras formas de actuar y estándares. Ciertamente todos somos muy celosos de nuestra intimidad, queremos proteger nuestros datos y a nuestras familias y reducir al máximo nuestra exposición pública en la medida de lo posible. En este último caso unos más que otros.

El teletrabajo se consolidará en muchos ámbitos, la formación online, que ya es una realidad, crecerá de forma exponencial y por suerte, vivimos en un mundo conectado que nos ofrece innumerables alternativas de calidad para trabajar y formarnos desde nuestros domicilios. Sin embargo el ser humano necesita relacionarse, la cercanía, viajar y moverse con libertad. Aunque todos nosotros tengamos que adaptarnos a esta nueva situación y cambiar muchas facetas de nuestra vida no vamos a renunciar a muchas de las cosas que necesitamos para realizarnos, para hacer nuestro trabajo o para disfrutar de nuestro tiempo de ocio.

Para ello tendremos que poner en marcha medidas que garanticen nuestra seguridad por encima de todo y que sin exponernos permitan activar mecanismos que faciliten la realización de actividades que hasta ahora hacíamos, quizás a costa de tener que poner a disposición de los demás información que hasta ahora considerábamos como personal. Algo tan sencillo como emprender un viaje en transporte público o tomar un café en un bar puede convertirse en una odisea si tenemos que mantener rigurosas medidas de distanciamiento social, o si estamos preocupados por el estado de salud de los que están con nosotros.

Ya hemos visto iniciativas como las impulsadas por Hostelería de España, por Acotex, por CEC, Aecoc, etc. que proponen distintos mecanismos para ir abandonando nuestro confinamiento. Incluso están apareciendo iniciativas para poner en marcha algún tipo de pasaporte biológico. En la puesta en marcha de estas iniciativas tenemos que mantener un equilibrio exquisito entre nuestros derechos, la privacidad de los datos y la seguridad. Alternativas como el blockchain seguro que facilitan el desarrollo de soluciones equilibradas y permitirán la emisión de visados avalados por gobiernos, y autoridades sanitarias.Estos instrumentos facilitarán el libre movimiento de una forma muy similar a como lo hacíamos antes, y sin exponer de forma pública información confidencial o personal.

Una iniciativa interesante: http://hicard.travel/

Escrito por Juan M. Corchado

Catedrático en el Área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Salamanca. Director del Grupo de Investigación BISITE // Full Professor in Area of Computer Science and Artificial Intelligence at University of Salamanca. Director of the BISITE Research Group

Un comentario

  1. Muy de acuerdo, Juan Manuel. El desarrollo de soluciones que permitan alcanzar ambos objetivos pasa por el uso de la criptografía y el blockchain. Así podremos prevenir a la vez que mantener nuestra privacidad.

    Ánimo, seguro que seguimos desarrollando propuestas de inmenso valor!

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